lunes, 23 de febrero de 2026

El secreto de la felicidad esta arte de darse a los demás


EL ARTE DE SERVIR A LOS DEMÁS 





Desde sus orígenes el hombre anhela en lo mas profundo de su corazón aquello que llaman felicidad. Muchos creen que se trata de un sentimiento de euforia o bien de paz. Otros tantos creen que se puede comprar como un bien, e invierten su fortuna en acumular productos con las esperanza de que algún  día nazca esa famosa felicidad en sus corazones. Otros creen que la felicidad consiste en vivir una vida de éxito profesional. Muchos otros creen que la felicidad esta en ser importantes, reconocidos, validados, en que todos sepán lo buenos que son en aquellas cosas que consideran importantes. Otros buscan su felicidad en su imagen ,en ser los mas guapos y perfectos para... Otras tendencias afirman que la felicidad esta en los hábitos en la constancia y el esfuerzo. 

¿Cuál es el ingrediente secreto que provoca esta felicidad tan deseada? ¿Por que unos tantos afirman que son felices mientras que otros muchos no son capaces de serlo ? ¿Dónde esta la felicidad?

La respuesta a estas preguntas la encontré en alto de León en  mi verano de primero de bachillerato rodeada de niños trabajando como monitora en un campamento de primaria de mi parroquia. Fueron los mejores 6 días de mi vida aún sigo sin ser capaz de explicar al cien por cien que era aquello que me hacía tan feliz. Que era aquello que hacía que brotase tanta felicidad en mi corazón. Al llegar a casa tumbada en la cama leyendo las cartitas que los niños me habían hecho reflexioné sin entender como 6 días en un lugar perdido de España, donde apenas me daba tiempo a ducharme ,donde la comida estaba tan mala,  donde apenas dormíamos y donde no tenías casi ni medio segundo,para pensar en como nos sentíamos, me habían cambiado la vida.

En ese momento descubrí que había vivido engañada toda mi vida. La felicidad no estaba en el mundo ,sino en las sonrisas ajenas. El arte de servir y de hacer felices a los demás es aquello que nos hace plenos. 

Cada cual escoge a quien y como quiere servir. De esta forma sin darnos cuenta el ser humano con su anhelo de felicidad dedica su vida a los demás desde distintos puestos de trabajos. El policía trata de cuidar de la seguridad cívica de los demás, aquella camarera se ocupa de ofrecer la comida solicitada y de alegrar los días a sus comensales con sus sonrisas, aquel bombero arriesga cada día su vida entregándose a los demás, aquel enfermero empuja cada día la silla de ruedas de un hombre con la misión de sacarle una sonrisa, aquel fotógrafo tiene la misión de capturar el momento de cada pequeño instante para que después los otros hombres puedan gozar de su arte...

Y el maestro... El maestro sirve en aulas de colores con la esperanza de que esas pequeñas y puras personitas sueñen en grande y el día de mañana sirvan desde donde ellos escojan llenando así su corazoncito.

Es por ello que el oficio de maestro esta cargado de belleza, de belleza humana y espiritual. 


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